LA FORJA DEL MANUSCRITO

Cuando terminas un borrador de una historia —pongamos una novela— no has terminado un libro. Has terminado un tipo de borrador, la fase más básica de una historia de principio a fin. Un borrador no tiene que quedar impecable, de hecho yo recomiendo que el primer borrador cuanto más horrible te parezca, mejor. ¿Por qué? Porque con lo horrible te cuestionas más fácilmente si un elemento que estás usando está ahí por una razón o simplemente porque sí.

Descripciones de espacios propios

Durante años de las cosas que más me han sacado de una lectura son cuando un personaje que narra me explica cómo es su casa, su dormitorio o el lugar en donde lleva trabajando desde hace al menos 5 años. Y no por el tour, sino porque va descubriendo con el lector y sorprendiéndose de lo que encuentra. Que si el personaje tuviera déficit de atención o problemas de memoria te lo compro, pero no presenta otra serie de rasgos que llegue a pensar que esos personajes los tengan.

Elipsis narrativa

Saber qué contar y cuándo cuesta muchísimo. En el día a día se tiende a obviar mucha información y hasta cuando se piden contextos, muchas personas se enfadan por tener que decir más, mientras que en narrativa existe un aluvión con contar de más, más por el hedonismo de «mira todo lo que tengo, miraSigue leyendo «Elipsis narrativa»

Estilo propio

El estilo es el cómo presentas, en este caso, la historia. Cuáles son las herramientas y porqué esas y no otras. Existen estilos más líricos que se sujetan en la sonoridad de las palabras, en usar figuras retóricas y en la abstracción hacia lo onírico, este tipo aunque para gustos (colores) hay personas que no lo soportan, pero tiende a centrarse en los sentimientos y en percepciones idílicas.